Coincidiendo con el Entierro de la sardina celebrado hace pocas horas (y que aún hoy se celebra en algunos lugares), subo unas "sardinhas" que me llegaron de Portugal (gracias, Manuela): las cuatro primeras son en cartoncillo y las restantes de cartoncillo forrado con tela.
Famosas en todo el territorio portugués, las de Lisboa tienen especial fama allá por el mes de Junio, asadas y acompañadas con vino verde.
Hoy, 17 de febrero da comienzo el año chino, que este año estará regido por el caballo, por lo que aprovecho para subir esta serie de caballos (y creo que también hay algún burro) llegada, casualmente, de China.
En la antigua China, para enumerar los años se aplicaba el uso de los títulos de los emperadores y del sistema celeste ganzhi, así en el año 2937 a.C. se elaboró el primer calendario lunar chino, según el cual cada signo consta de 60 años —tiempo del reinado del Emperador Amarillo—, distribuidos en cinco ciclos de doce años cada uno. Fue a partir de la dinastía Han del Este (25-220), cuando los chinos comienzan a usar los doce signos de animales en orden –Rata, Buey, Tigre, Conejo, Dragón, Serpiente, Caballo, Cabra, Mono, Gallo, Perro y Cerdo– y, al igual que los signos del zodiaco occidental que también son doce –Aries, Tauro, Géminis, Cáncer, Leo, Virgo, Libra, Escorpio, Sagitario, Capricornio, Acuario y Piscis–, marcan de alguna manera la personalidad de cada uno de nosotros.
Según cuenta una leyenda, Buda mandó llamar ante su presencia a todos los animales de la Tierra, sin embargo, únicamente doce aparecieron ante él. El primero en hacerlo fue la rata, ya que al ir posada sobre el lomo de un buey, nada más ver a Buda, dio un salto y corrió hacia él. La rata representa, pues, el primer año y los demás tienen las características del resto de animales que llegaron tras ella. Como es lógico, el buey fue el segundo, siendo el cerdo el último.
Otra leyenda china dice que fue el Rey de Jade quien organizó una carrera para determinar cuáles eran los animales más rápidos. Los primeros doce que lograron cruzar un río señalado fueron los escogidos para representar a las doce ramas terrestres en las que está dividido el orden cíclico del calendario lunar. (Fuente:uv.es).
"Invítame a un café” fue escrita por Rafael Pérez Botija, grabada en 1981, fue éxito de Rocío Dúrcal y en realidad se llama “La gata bajo la lluvia” (por si había dudas...…), aquí versionada por Angela Aguilar y el DJ norteamericano de ascendencia japonesa Steve Aoki.
Enviados por Mondopunts por mi participación en el 10º aniversario del Día Mundial del marcapáginas, que se celebra el próximo 25 de Febrero, son parte de una serie que muestra la flora de los bosques del Espacio Natural de las Guilleries-Savassona, en la localidad de Vilanova de Sau (Barcelona).
El 27 de julio de 1889, los madrileños desayunaban con el diario El Liberal anunciando la construcción “en la calle del Ave María (de) una torre Eiffel de 15 metros de altura, y un precioso submarino en la entrada de la calle de la Esperanza». Los vecinos de Lavapiés habían decidido emular a la cosmopolita París, que albergaba la Exposición Universal para conmemorar el primer centenario de la Revolución Francesa. Ubicada en el Campo de Marte, el Trocadero, la estación de Orsay, una parte del Sena, y la explanada de los Inválidos, en su entrada se elevaba la que se convertiría en el símbolo de la ciudad, la Torre Eiffel, 300 metros de base a cima que la convertían en la estructura de mayor altura construida hasta la fecha.
Madrid no iba a ser menos, aunque nuestra torre tuviera un presupuesto y unas dimensiones ‘ligeramente’ más modestas que la parisina: 1.000 pesetas que costearían los vecinos para competir con otras construcciones efímeras de las demás calles del barrio, frecuentes en las fiestas. Al final, alcanzó los 21 metros y fue fuente de chascarrillos y atención prioritaria para la prensa. El periódico La Unión Católica, el 10 de agosto, haciendo gala de esa rivalidad con el vecino galo, aseguraba: “Y tan orgullosos que estaban los republicanos franceses con su Torre de Babel. Abajo ese orgullo. Paso a la torre Infiel [nombre dado con sorna...] plantada en la calle del Ave María…» (fuente: diario.madrid.es).
Efectivamente, la Torre Infiel se plantó en la esquina de la calle del Ave María con San Simón y de ella dan cuenta dos documentos conservados en la Hemeroteca y en el Museo de Historia del Ayuntamiento: el primero es una ilustración aparecida el 30 de agosto de 1889 (Hemeroteca Municipal y Museo de Historia), y el segundo es una imagen que ayuda a contextualizar mejor con la obra "Calle madrileña engalanada", un cuadro anónimo que guarda el Museo de Historia sobre el que no existía demasiada información.