El unicornio es una criatura mitológica representada habitualmente como un caballo blanco con patas de antílope, barba de chivo y un cuerno en la frente. Según parece, en las campañas del rey macedonio Alejandro Magno (356 a 323 antes de Cristo), que tras conquistar Persia llegaron hasta la India, existían relatos de criaturas de un solo cuerno, probablemente rinocerontes índicos. Si el hipopótamo fue llamado “caballo de río” por los exploradores griegos, parece verosímil suponer que describieran al rinoceronte indio como un caballo con un cuerno sobre la cabeza.
Al cuerno de ese animal mitológico se le atribuían poderes curativos y cualidades del elixir de la eterna juventud; es decir, propiedades terapéuticas y rejuvenecedoras, lo mismo que se adjudica hoy a algunos medicamentos. En la farmacia precientífica, hasta el siglo XVII, las boticas utilizaban polvo de supuesto pitón de unicornio como producto efectivo frente a la epilepsia, las convulsiones o como antídoto contra las bebidas venenosas. En realidad se trataba de colmillo de narval, un cetáceo que capturaban navegantes escandinavos y con el que comerciaban en el resto de Europa aprovechándose de la leyenda.(Fuente:cofm.es).