sábado, 3 de octubre de 2026

800 años del tránsito de San Francisco de Asís.

 




La celebración del 3 de octubre recuerda el tránsito de San Francisco, es decir, su paso de la vida terrenal a la eterna, que tuvo lugar la noche entre el 3 y el 4 de octubre de 1226. “Bienvenida sea la hermana muerte, será para mí la puerta de la vida” son las palabras de San Francisco ante las lágrimas de los frailes aquella noche. (fuente:Custodia.org).

San Francisco de Asís, conocido como el "Poverello" por su amor radical a la pobreza, es una de las figuras más icónicas de la espiritualidad cristiana. Nacido en 1181 / 1182 en Asís, Italia, como Giovanni di Pietro Bernardone, creció en una familia adinerada, pero eligió un camino diametralmente opuesto al que su entorno social le ofrecía. Su vida está marcada por una conversión profunda que lo llevó a abrazar la pobreza, el servicio a los demás, y un amor apasionado por toda la creación.
Francisco pasó sus primeros años en una vida de comodidad y placeres mundanos, disfrutando de la riqueza de su familia de comerciantes. Sin embargo, tras una serie de experiencias personales, como la enfermedad y el cautiverio durante una guerra local, comenzó a sentir una insatisfacción profunda con su estilo de vida. 
Renunció a su herencia familiar y se consagró a una vida de pobreza extrema.

Es famosa la historia de la predicación a los pájaros, en la que Francisco, caminando con sus compañeros, se encontró con una bandada de aves ("Contempló que no huían con su presencia. Al notar esto, se detuvo y comenzó a predicarles el amor de Dios, invitándolas a alabar al Creador por los dones que les había concedido: el cielo para volar, el aire que respiraban y el alimento que les proveía la tierra").
San Francisco es conocido por su amor hacia la naturaleza y los animales, un amor que alcanzó su expresión más poética en su "Cántico de las Criaturas". En este himno, Francisco alaba a Dios por todas sus criaturas, llamándolas "hermanos" y "hermanas": el sol, la luna, el viento, el agua, el fuego y la tierra. Este profundo sentido de fraternidad con la creación refleja su creencia de que todas las cosas, grandes o pequeñas, llevan la huella del Creador y, por tanto, merecen respeto y cuidado (El marcapáginas que muestro con este Cántico de las Criaturas ha sido editado por el Hospital Universitario San Francisco de Asís, de Madrid).